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   A las 1600 horas del jueves 26-7-01 nos reunimos en la casa de Toño para salir  hacia el terminal d buses en la victoria donde Pablo "Bravo" y David Lecoufle nos darían el alcance.

A las 1700 horas aprox. arribamos al terminal donde después de esperar un rato subimos al bus ya toda la tripulación reunida.

Una vez adentro del Autobús Mágico y con Carlota quejándose por que iba a ir solo nos enrumbamos a nuestro destino, sin presagiar lo que pasaría después.

Lo que pasaría después ya es de conocimiento publico, unos cuantos angelitos por aquí, vacunas contra la fiebre amarilla, "lluvia americana" por allá  y un trío de muchachas mas allá y nuestra querida Carlota no se movería mas del asiento que le deparo el destino.

   A las 445 horas del viernes 27-7-01 llegamos al terminal de buses de Oxapampa al que regresamos poco antes de las 700 horas tras ser "paseados" por la ciudad por una combi, cuyo chofer tenia la increíble habilidad de desviar nuestras preguntas utilizando un lenguaje desconocido (la única palabra que pudimos entender fue “SOPA", asignada a uno de sus amigos). Fue allí que Indignado Jones nos hizo bajar (previo choque) de esa maldita combi. ¡¡¡GRACIAS PAPÁ!!!

Así que allí estábamos... solos en medio de la plaza, queriéndonos tomar una foto (N.del.T.: Información para los Atlas del Perú: Antes de las 7 a.m. es imposible encontrar a alguien en Oxapampa que pueda tomar una foto) Después de esto emprendimos el triste y penoso regreso al terminal de los autobuses.

¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡A ver Lara saca la brújula! ¡¡¡La plaza esta al Norte!!! Dato de suma importancia tomando en cuenta que lo que en realidad buscábamos era el terminal que finalmente encontramos, así que Indi... empezó a negociar el traslado a Pozuzo con otra combi mientras el resto de los  mortales subía a recargar energías con un poco de la hasta ese momento desconocida... ¡¡¡CECINA!!!

Allí ya estaban acabándose todas las reservas de pan y miel el Angelito y las “angelitas”, así que tras terminar su desayuno se fueron a reservar los pasajes de regreso a Lima mientras Indiscutido Jones seguía peleándose con todos los combistas de Oxapampa y nosotros nos llenábamos el estómago.

Una vez en la combi (camino a la tierra prometida) todo parece ir de maravilla, pero no por mucho tiempo...
Una llanta rota y un muelle amarrado con soguilla hicieron del viaje de tres horas más ameno y porque no decirlo... más largo.

Llegamos a Pozuzo a mediodía  “¿Donde están mis alemanas?” Fueron las primeras palabras de la mayoría así que después de darnos cuenta que no íbamos a lograr mucho con todas las cosas en nuestras espaldas fuimos a buscar un lugar donde poder alojarnos.
Dicho lugar por afuera parecía un baño gigante (la única construcción en Pozuzo con mayólicas en el frontis) pero valgan verdades nos salió barata la cosa, así que nos quedamos. La infraestructura era peligrosa por donde la miráramos: escaleras que prometían una muerte segura, baños que podían dejarte en el peor ridículo público y el colchón extra prometido por la dueña resultó ser un remedo del mismo.

Nuestro primer almuerzo en sociedad fue en el “Guten Appetit”, restaurante típico de la zona:
- ¿Tiene juguitos típicos?... Uy que rico...
- Oe Toño esa fruta la venden en Wong, en Lima le dicen Cocona...
Cabe resaltar que Pozuzo entró en estado de alerta cuando Pablo (...) comenzó a pedir huevos duros de 5 en 5. Las gallinas lo nombraron oficialmente “persona no grata”.

Con los estómagos contentos decidimos ir hacia nuestro destino: el campeonato de Motocross. En realidad queríamos bañarnos en un río que estaba por allí pero el campeonato era un buen punto de referencia. Una vez en el río no falto el valiente que quiso desafiar las fuerzas de la madre naturaleza al tratar de cruzar la parte del río con corriente más fuerte. David fue el primero y salió airoso, ganándose el apelativo de Jacques Costeau en honor a su famoso compatriota (o “eximio coterráneo” como diría Daniel). El Chan fue el siguiente pero su ridículo (manotear como loca y gritar como niña) fue opacado por una Carlota que no hacia mas que gritar “¡¡¡llamen al 911!!!” mientras destruía a su paso todos los nidos de pajaritos que encontraba. Dos kilómetros río abajo Juan encalla en una roca, (pobre roca) trayendo a nuestras mentes la trágica muerte de una ballena cuando termina varada en una playa. Mientras todo esto ocurría Jackson y Pablo registraban los momentos “Kodak”.

Una vez secos, compramos un par de chelas por ahí y nos dedicamos a ver volar las motos a nuestro alrededor (y a un par de alemanas que estaban más buenas que el pan Pyc con mantequilla y mermelada de fresas naturales como desayuno antes de tu clase de las 7 de la mañana). Preparamos el regreso, como Pablo se sentía mal nos abandono en la caminata de regreso de la cual no hay mucho que decir excepto que duro algo más de hora.

¡¡¡Es el turno de los gallos!!! Tampoco hay mucho que decir excepto que El Caballero Carmelo perdió su pelea y Daniel 2 lucas. En lo que casi todo el mundo estuvo de acuerdo fue que ver gallos matándose era así que nos retiramos a hacer lo que casi nunca hacemos... chupar (N. del T.: Lo que casi nunca hacemos es chupar después de ver una pelea de gallos).

¡¡Señora una oferta!! Por motivos estratégicos de seguridad se gestó el “team anti-borrachos”, grupo encargado de salvaguardar a aquellos que tuvieran planeado aterrizar de cabeza en los precipicios de nuestro hospedaje... Y así pasaron los primeros de ron, algunos para el recuerdo, algunos para el olvido. Para bajarla comimos donde la tía Chela bistec con papas, sopa de pelota y los infaltables 5 huevos de Pablo Bravo (Tiemblan las gallinas...)

-LA DISCOTECA-
Lugar: Prusia.
Misión: Conseguir descendencia Alemana.
Resultado: Jueguito Francés para tomar en el que se utilizaban las manos a falta de dados.

Mientras algunos bailaban y otros conversaban Toño seguía pensando que el Baile Social era la mejor opción, una luz en el camino nos indico no hacerle caso y dicho y hecho regresó a la hora con el rabo entre las piernas pero además con una baja en el equipo, Pablo Bravo se quedó en la jato.

Interesante velada de intercambio cultural con las chicas enterándonos un poco de la azarosa vida de cada una de ellas. Carlota bailaba hasta con su sombra (la única que quería bailar con él dicho sea de paso) y Toño demostraba la peculiar habilidad de dormir parado. Punto aparte para David que parecía poseído por algún tipo de demonio cada vez que pasaban una extraña canción en alemán. La noche pasó rápido y el cansancio hizo mella en cada uno de nosotros por lo que optamos por recargar energías para el día siguiente y retirarnos a dormir.

   Como siempre Toño jodía para levantarnos. Grande fue nuestra sorpresa al percatarnos que había una persistente lluvia...
Desayuno ligero en un lugar donde el queso te lo daban congelado¿?... la clásica de panes y tamales, 5 huevos más y las señoras gallinas a esas alturas ya estaban en huelga de hambre.

Los Expedicionarios Fox Kids (Indiscreto Jones, Johny y Tintín) decidieron llegar a la poza (a la que teníamos planeado ir a bañarnos) a pie haciéndose el camino a cuchillazo limpio. Mientras tanto los más inteligentes esperamos un toque y fuimos a buscar a las muchachas, que una vez mas se demoraron una eternidad para salir (Habla Sophía). Esta fue la primera vez que vimos como se desayunaba sin gastar un sol y que mejor maestra que la señorita Noritza Serkovic para esto. Ella sólo esperaba que las otras dos se llenen y comía las abundantes porciones dejadas.

Después de buscar una combi que nos lleve enrumbamos hacia la pozacon la idea en la cabeza de que deje de llover de una buena vez para poder disfrutar de las cristalinas aguas del río sin nombre.

Llegamos hacia nuestro destino y nos dimos con la sorpresa que el agua ya no era cristalina, sino marrón debido a la lluvia (que estaba cada vez más fuerte).
-Veamos que hay arriba- parecía ser lo único que había en la cabeza de Sophía (ya que si hubiera habido un poco de sentido común no habría comenzado a subir como loca) y casi sin darnos cuenta (cuenta de en que nos estábamos metiendo) llegamos a un punto en el que ya era realmente estúpido seguir adelante pues la lluvia había convertido el camino en una piscina de lodo y algunos chicos previsores, los cuales prefieren mantener sus nombres en el anonimato (por suerte nosotros no... fueron Daniel  y Carolina) no llevaron zapatillas sino ojotas lo que les hacía muchísimo más difícil el trabajo. La bajada tampoco fue un trozo de pastel (contrario a lo que creía Carolina pues al confundir el lodo con chocolate se tiró varias veces de cara hacia él) pero finalmente logramos regresar al típico restaurante del cual partimos. Jessica (la chica que trabajaba ahí) nos ofreció una especie de columpio que estaba al lado y no se nos ocurrió mejor idea que tomar en serio lo de angelitos y creer que podíamos volar como las aves (en algunos casos como elefantes alados... ¿Carlota escuche por ahí?) y columpiarnos, con sus respectivas fotos por supuesto. A pesar de toda esa diversión en nuestras mentes seguía la preocupación por nuestros desafortunados amigos expedicionarios que aún no llegaban, perdidos en acción, muertos quizás o devorados por antropófagos desalmados. Esta última era una teoría bastante absurda pues lo único en kilómetros a la redonda capaz de comer algo tan grande como dos personas y un postre (recordemos que Toño estaba con ellos) era Juan “Le Charlotte” Mansilla y este se encontraba con nosotros por lo que no había nada que temer (al menos los desparecidos no).

“Como almorzar sin gastar un sol”, segundo capítulo de una gran obra, aun en edición. Cualquier consulta dirigirse al segundo piso de una casa en Pedro Coronado, y preguntar por Noritza. Y así fue... Pachamanca gratis para algunos (¿o para alguna?) y una chicha frozen que estaba buenaza, todo provisto por la graciosa y amable Jessica.

Otra foto para el recuerdo, en esta totalmente empapados de pies a cabeza, y emprendimos la retirada no sin antes preocuparnos una vez más por nuestros amigos desaparecidos. Lo que vino después puede ser comparado a una escena de la película “Viven”: a lo lejos divisamos un punto amarillo (David y su impermeable), salió el sol y nuestros amigos volvieron de la muerte. Contra todos los pronósticos Juan se quedó con ellos mientras Noritza, Sophía, Carolina, Jackson, Daniel y Pablo comenzaban lo que sería otra larga caminata, esa vez en dirección a Pozuzo. De esta caminata lo mas resaltante fue el paisaje... A pesar de las nubes se podían ver los picos de las montañas, era realmente impresionante.

Por fin llegamos y tras un baño reparador y algo de billar decidimos ir a comer algo. Tras entrar y salir de 5 restaurantes (lo gracioso es que hay 4 en Pozuzo), llegamos al Guten Appetit nuevamente y para variar Jackson se demoró tres horas en escoger su plato. Y si, tal como lo pensaban... 5 huevos más (extraoficialmente nos enteramos que el índice de suicidio avícola había aumentado en un 35 por ciento desde nuestra llegada al pueblo, nadie relacionó la idea en ese momento).

Pablo había prometido un ron y fiel a s costumbre cumplió su palabra. El bendito trago fue llevado a la discoteca, y tras sortear algunos problemillas llegamos junto con las chicas.
Como viajar en combi y entrar a una discoteca gratis, tercer y cuarto capitulo del Best-seller mencionado anteriormente. En fin, viendo a Toño , Juan y David hacer hartos cu sec’s, nuestros amigos se convirtieron en unos feos borrachos.

¿Grandes sucesos de esa noche?, muchos y muy divertidos. La demostración de Trance de David y Carlota, espectacular, esteeee... ¿alguien los conoce?, así como la tremenda bomba que se pego nuestro amigo francés, que fue condecorado como “El borracho mas chévere del mundo”, sabemos que no se olvidará fácilmente de esa noche y de su fiel compañera... la cerca de metal. Esto ocurría mientras Toño le daba cátedra al niño Daniel en una de sus áreas favoritas: “cómo afanar chicas”. Vale la pena citar una de las frases más relevantes de la clase para las futuras generaciones que tengan problemas con el sexo opuesto: “A mi me gusta hacer carreteras”... la cara de terror de la pobre chica era indescriptible. Más adelante en la noche y tras sufrir fumando Ducal y Ajjmilton, Jimmy o Daniel (ponja 2)?, sacaron una cajetilla de Marlboro para el beneplácito de los sufridos fumadores.

Fue entonces cuando Indiferencia Jones dejo atrás una vida dedicada a las promesas inconclusas y cumplió con su palabra, meterse de cabeza a la piscina (o lo que por lo menos parecía ser una pues en realidad era un foco infeccioso con fluidos de cualquier clase). Y al parecer ese hábitat fue de su total agrado porque se resistía a salir mientras la gente de la discoteca miraba atónita el bochornoso espectáculo.

¿Y los demás? Noritza y los Pablos parecían ser los más tranquilos conversando de cualquier cosa o tomando unos traguitos. Carolina estaba inmersa en una diatriba con sus amigos orientales mientras que Sophía y Charlotte la rompían en la pista de baile (Charlotte la rompía porque la pista no estaba diseñada para soportar tanto peso). Jackson estaba perdido en algún lugar del escote de Glenda y Daniel seguía firmándole la etiqueta de chela a David, que dormía plácidamente en unos troncos.

Lo que vino después es un poco confuso. Eran un poco mas de las 5 de la mañana y todo el mundo ya se estaba yendo. En la combi Sotil, fiel a su costumbre, estaba gritándole a medio mundo: al chofer que se apure, al pasajero que se apure, a la mama del chofer y a la del pasajero que se apuren, etc. Usando improperios irreproducibles con una frescura digna de aquellos que suben a la combi empapados.

Llegando ya a Pozuzo a Carlota se le ocurrió conversar con algunos postes, mientras David llegaba a la habitación utilizando métodos comparables a los del hombre araña. Esa noche cuando ya todos estabamos reunidos y Carlota no dejaba de hablar tonterías, se pudo apreciar una agresividad inusual en nuestro amigo Pablo Croft quien sin previo aviso (Falso: ¡¡¡Si le advertí!!!) le metió dos puñetazos a le Charlotte dejando al respetable con la boca abierta (Debiéramos decir en su defensa que el gordo no volvió a hablar... sólo se escuchaban sus sollozos en la oscuridad).

   Todo el mundo se despertó tarde así que el desayuno quedo en la historia. Día poco planeado en realidad ya que el dinero escaseaba en algunos bolsillos sino que lo diga Daniel que tuvo que conformarse con atún y galletas de soda.

Luego del almuerzo fuimos a buscar a las chicas para ir a la poza (la cual esperábamos que esta vez estuviera pura y cristalina, tal y como debía ser). Hubo una pequeña descoordinación (ellas no habían comido) así que nosotros tomamos la delantera y nos fuimos solos esperando que llegaran en algún momento del día (aunque para cando llegaron más parecía algún momento de la noche).

Chapuzones y clavadas espectaculares... un tronco al que Pablo Croft le agarro mucho cariño... mientras el gordo juntaba coraje para tirarse y Jackson la hacia de fotógrafo.

“Este día va a ser inolvidable!”, el paisaje y la vegetación le daban al momento la sensación de estar grabando un comercial de agua San Luis. El sol salía y nosotros explorábamos el lugar caminando sobre piedras y relajándonos con la corriente.

Llegaron las chicas y más de lo mismo... una torre de tres (Pablo, Daniel y David)... algunas fotos grupales... extrañas formas de vegetación en el río y un par de razones más para que el día fuera realmente inolvidable.

En el camino de regreso Sophía mencionó un lugar llamado “Las Orquídeas” (el ultimo poste a la derecha).  Todo perfecto hasta ahí. Luego del baño obligado todo siguió como siempre: Jackson y sus camisas hawaianas, Daniel usando la ropa al revés y Toño renegando por algo.

¡Hacia Las Orquídeas! En el primer camino de ida (hubieron dos) descubrimos a un  incondicional fanático de las canciones de los Fab Four (John, George, Paul y Ringo), si ¡¡The Beatles!! Y así se formó un trío que cantaba por las calles de Pozuzo con total desparpajo y sin miedo al ridículo. Así pasaron las canciones de este genial cuarteto mientras avanzamos hacia Las Orquídeas primero y hacia el cuarto de las chicas después.

Una vez en Las Orquídeas... la clásica: unas cuantas pachamancas, unos cuantos bistécs, una ensalada (¿¿para quien será??), y los clásicos 5 huevos poco mas que pasados....

(La Sociedad Protectora de Animales mandó una misión de reconocimiento para explicar la extraña y súbita extinción de gallinas en la zona). Justo antes de que nos sirvan la comida llegaron unos tíos que hicieron gala de su espíritu aventurero y fortaleza cardiaca pues se atrevieron a hacer el camino Oxapampa-Pozuzo de noche.

La verdad de la milanesa (¿o del bistec?) es que en algún momento Pablo se comenzó a sentir mal por estar con la fiebre alta (a unos 750 m.s.n.m.) por lo que se retiró temprano. Pagar la cuenta fue un ejercicio de concentración único así que después de rompernos la cabeza con los vueltos emprendimos el regreso. Se nos unió Lara y  nos fuimos al taco, donde se gestó el primer encuentro ínter universitario “U Católica vs. U de Tokio”, perdón vs. el combinado Lima-San Martín. ¿El resultado? Poco o nada importa. En la otra mesa había ocho jugadores que hacían un gran esfuerzo para darle a la bola blanca.

Hubo muy poco alcohol para tristeza de algunos. A estas alturas de la noche cabe resaltar que teníamos pensado salir al día siguiente a las 8 a.m. por que Indispensable Jones había separado combi... o al menos eso creyó. Así que la noche se fue rápido. Auto-foto en el cuarto y Jackson que no pudo con su genio y se fue a buscar... mas no a encontrar.

 

   Nos levantamos antes que los gallos gracias al despertador biológico de mon cher ami Lecuufle, Luego de cambiamos al toque nos dimos cuenta que, para desgracia nuestra, la combi nos había fallado así que el viejo se fue a buscarnos algún medio de transporte mientras los demás llevábamos las cosas al refugio de las chicas (las únicas con refugio para ese entonces).

Una vez allí  y como para matar el aburrimiento decidimos alborotar un poco las neuronas de nuestros amigos y amigas con un par de jueguitos que no muchos sacaron al principio.¿Sí o no Jackson?...No te rías Noritza...

Mientras todo esto sucedía debemos decir que la combi ya estaba separada para la una y media gracias a las gestiones de Pablo y Toño. Gracias a esto es que pudimos ir a comer tranquilamente al único chifa de Pozuzo. Al menos esa era nuestra intención pues en algún momento del almuerzo todo el mundo se paró, anularon platos, le gritaron al chino, Toño botó la limonada, olía a café y luego algunos se fueron a traer tooodas las cosas mientras otros comían tranquilamente.

El hecho es que subimos a la combi como pudimos, algunos al lado de la ventana como Lara y Daniel quienes se daban cuenta que podía ser un poco peligroso que de la llanta al precipicio hayan 5 centímetros de distancia. El nerviosismo fue opacado con canciones, algunas en inglés para la extrañeza de los pueblerinos que viajaban atrás y otras en español ya dignas del mejor encuentro de confirmación.
¡Yo soy una C, R, I, S, T etc!...

En fin... más adelante en nuestro periplo por carreteras demasiado angostas, decidimos conversar sobre temas un poco más profundos, no sobre la inmortalidad del mosquito ni sobre la vida sexual del Pato Donald como alguno de ustedes podrán imaginar, no señor, hablamos sobre física universal, leyes de movimiento, derivando constantemente en el “¿por qué?” de las cosas, surgiendo inmediatamente corrientes altamente escépticas (Pablo), contraposiciones coherentes (Daniel) y absoluta ignorancia (Carlota, siempre presente).

El tema daba para más pero el destino quiso que Toño pusiera una vez más alguno de sus cassettes mal grabados y de esta forma la conversación se fue disolviendo. Daniel se dedicó a saludar a todos los que veía por la ventana (sin éxito, hay que decirlo) mientras los demás ya sólo pensaban que faltaba poco para bajarse de esa endemoniada combi... y subirnos un endemoniado bus.

Llegamos a Oxapampa con algo de tristeza por que el fin estaba ya cerca. De nuevo a donde todo comenzó... la Cecina era básica y obligatoria antes de partir. Deberíamos decir que algo raro pasaba en esa cocina cada vez que se ordenaba Cecina ya que siempre era la ultima porción, claro que esto no detenía a la dueña del local y de alguna forma conseguía un poco más. En fin, todos se dieron el gusto. Pero alguien no podía dejar esas paradisíacas tierras sin antes terminar el último capítulo de su novela... si adivinó “Como comer Cecina gratis”. Nuestro más sincero agradecimiento a la autora N. Serkovic por sus enseñanzas y esperamos algún día poder ponerlas en práctica.

Las noches en Pozuzo parece que crearon cierta afinidad entre algunos (y afianzaron algunas otras) pues, ya en el Oxabus al igual que en el antiguo hospedaje, Juan y Toño la pasaron juntos esa noche, lo mismo que Daniel y Pablo. Si Jackson y David tuvieron como lecho nupcial el piso del ahora entrañable cuarto, sus nuevos asientos les proporcionaban un lugar más cómodo donde pasar la noche uno al lado del otro (No lo niegues Jackson, hay fotos que lo prueban).

La gente se tenía mucha más confianza y afloraban las bromas y las risas. Todo esto no le parecía divertido al resto del bus por lo que luego de que bajamos a comer en ¿¿Matucana?? tuvimos que controlarnos y dejar que Morfeo hiciera su trabajo. Lamentablemente el dichoso personaje mitológico no pudo con todos y Lara se pasó (otra vez) todo el camino despierto.

¡¡¡Finalmente llegamos!!! Con picaduras por todo el cuerpo, pero sanos y salvos, con algo de nostalgia por todos los días pasados, por todas las risas, por las “anécdotas para los nietos”, por los paisajes inolvidables, por que aunque no nos hayamos dado cuenta nos olvidamos de todo lo que ahora nos preocupa, ¿y esa era la idea no? por que cada vez que tu, amigo(a) lector, escuches la palabra Pozuzo, pensarás en la gente y las cosas que conociste, y no podrás evitar sonreír...

 

Agradecimientos y sobonerías: A la tía de la cecina por hacerla tan rica... a la que nos vacunó contra la fiebre amarilla por evitarnos una muerte segura... a los choferes anónimos que no tenían tendencias suicidas gracias a Dios... a la tía Chela donde nosotros hacíamos la cuenta... a la tía Oxa que nunca conocimos... al pata que nos decía Tigres... al tío que nos dejo ir en el techo de la combi... a la chica que nunca supimos su nombre pero alguien sabe quien es... al pata que no se bañaba solo (guarda ahí!)... a Carlos Schuller por su alegría, sus advertencias y sus galletas Doré... a Carolina por sus consejos dentales y sus caídas... a Sophía por las fotos artísticas y el vegetarianismo demostrado... a Noritza por su sonrisa y por la magistral clase de economía... a Pablo Rodríguez por hacernos saber que estábamos protegidos por alguien... a Antonio Sotil por hacerse responsable de todos nosotros... a David Lecoufle por el intercambio cultural y por sus pastillas... a Juan Mansilla por dejar que nos riamos de él y sus tonterías... a Jackson Moreno por las “americanadas” y sus camisas... a Pablo Urrutia por su humor de “altura” y sus instrumentos de navegación... a Daniel Infante por evitar que durmamos en la plaza... a nuestros viejos por la plata... a la mujer de la montaña... y sobre todo a ti por leer esto, que no es más un inútil esfuerzo de recuperar algo que fue tan especial para nosotros. 

Este floro-chongo, re-atachment, reminiscencia, fue escrito y pensado íntegramente por el “Amigo Roble en Otoño” y por “Luccia “el Chani” Alexandra”.
Ha sido desarrollado de manera totalmente impersonal, esta basado en hechos de la vida real y los nombres no han sido cambiados, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, lamentamos sinceramente si herimos alguna susceptibilidad. No se hirió a ningún animal ni se utilizaron productos que dañen la capa de ozono mientras se realizaba este proyecto.
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